viernes, 9 de diciembre de 2016

La esperanza del regreso a casa...

  • por Hugo Hernán Díaz para el Diario del Juicio
PH Archivo H.I.J.O.S. Tucumán


Lucía del Carmen Astorga, ex vecina de la ciudad de Tafí Viejo brindó testimonio vía teleconferencia desde Rosario el viernes 2 de septiembre, aproximadamente a las 9:45 horas. La misma fue citada a declarar por los hechos que perjudicaran a su hermano mayor, Juan María Astorga.

Juan para el año 1975 estaba casado con Alicia Isabel Pérez y tenían una hija en común, Verónica Paola Astorga.

Antes de que el matrimonio se casara ambos trabajaban en una fábrica de plástico en Tafí Viejo, sin embargo consumada la unión fueron despedidos a causa de que Alicia era una de las sindicalistas más importantes de aquel lugar. Juan continúo su vida laboral en la policía de Tafí Viejo.

Fue una noche del 75 cuando ingresaron a la casa de la familia un grupo de uniformados de verde, buscaban a Gabriel Costilla (cuñado de Alicia, quien antes vivía en esa casa). Al no dar con su paradero finalmente se llevarían el arma reglamentaria de Juan María.
A la mañana siguiente la testigo se cruzó con su hermano mayor en el colectivo, “Me dijo que se iba a Jefatura para ver porque le habían secuestrado el arma”, sentenció Lucía del Carmen. Esa misma noche, Alicia se acercó a la casa de los Astorga ya que Juan no había vuelto a casa tras la salida matutina. Tras una semana secuestrado y torturado de innumerables formas Juan fue dejado en Villa Carmela por lo que decidió ir a casa de sus padres. En el regreso al hogar contó que le preguntaban todo el tiempo por su concuñado, Gabriel Costilla.

Meses después de este suceso, ya para marzo del año 76, Juan María Astorga fue secuestrado junto a su esposa (la cual se cree que estaba embarazada de tres meses) de su domicilio por un grupo de hombres que tenían tapada la cara y portaban armas largas. Éstos dejaron a la hija del matrimonio con uno de los vecinos, quien se puso en contacto con  los familiares de inmediato. Ese mismo día también serían secuestrados Gabriel Costilla y Marcos Pérez (padre de Alicia).

La testigo relató que a partir de ese entonces su madre, Elvira Rosa de Astorga, hacia visitas frecuentes a la comisaria de Tafí Viejo, donde trabajaba su hijo para hacer averiguaciones sin embargo jamás obtuvo dato alguno.

Julio Fernando Astorga, otro de los hermanos de la testigo, fue secuestrado en marzo del año 77. “Entraron a casa, yo estaba embarazada y me ponían un revolver en la cabeza y una ametralladora en la panza”. Julio también formaba parte de la policía de Tafí Viejo, y tras el secuestro de Juan María sería despedido.


“Mi madre aún tiene la esperanza de que van a volver…”

Juan Benito Acosta, fue otro de los testigos del día. En esta oportunidad su relato se dio desde Orán, por teleconferencia y en relación a lo sucedido con Adán Rodolfo Leiva, “Rudi”.

Para el año 1976 Juan se encontraba haciendo el servicio militar en Santa Lucía. Era chofer de Parada (uno de los militares jefe) y junto a sus compañeros tenían asignada la tarea de buscar campamentos guerrilleros. El testigo contó que había sectores en lo que él no podía entrar pero su amigo “Vinchuca” Jiménez Allende si, por este motivo se enteraba cosas que otros de su mismo rango no tenían posibilidad. Una de éstas fue cuando “Vinchuca” le comentó que vio a “Rudi” detenido, flaco y mechudo. Juan Benito conocía a Rodolfo muy bien, este había sido compañero del secundario de su hermano y pasaba días enteros en su casa, en palabras del testigo.

En relación al E.R.P. Juan Benito contó que se decía que vestían de verde, pero él nunca los vio, y que a estos se le adjudicó la muerte de dos de sus compañeros: Verdina y Maldonado. Con respecto al “Combate de Manchalá” dijo que mientras ellos se encontraban en una escuela del lugar haciendo algunas reparaciones se acercaron miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo e “hicieron algunos disparos y luego se fueron, siempre hacían eso”.

Finalmente frente a la pregunta del abogado defensor de los imputados si fue una guerra lo que se desató frente al E.R.P. Juan desmintió esto categóricamente. “No podrían habernos hecho frente de ninguna manera, no tenían ni la preparación ni las armas con las que nosotros contábamos, por decirle algo simplemente…”

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